Por Francisco
José Cabrera
Originario de Escocia y
con una rica trayectoria, el Collie es hoy una de las razas más
importantes del mundo.
Desde épocas muy remotas, en las agrestes colinas de Escocia,
un perro pastor fue de inestimable ayuda en el trabajo de su amo para
el cuidado de las ovejas.
Es de imaginar que dada la utilidad que ellos prestaban, los pastores
de aquellas zonas sintieran por ellos, particular aprecio, poniendo
todos sus cuidados en la cría de tan estimado colaborador de
las tareas.
Teniendo en cuenta lo inhóspito de la zona en donde se llevaban
a cabo sus tareas, con temperaturas muy baja la mayor parte del año,
no es de extrañar que se desarrollara en ellos un tupido y largo
pelaje que los defendería de las inclemencias del tiempo.
También es de imaginar que la necesidad de estar atentos al lejano
llamado del amo, su naturaleza lo fue dotando de muy finos oídos,
con alertas orejas, adaptadas para captar los más lejanos sonidos,
así como de un grácil cuerpo apto para trotar sin cansarse
durante muchas horas del día.
En tiempos pasados las ovejas comunes, fueron llamadas Colley, que provienen
de la palabra anglosajona Col que significa negro.
Esto y el hecho de que casi todos los perros pastores de esa época
fueron de ese color, hicieron que fueran llamados Colley dogs, que con
el tiempo derivó en el Collie de hoy en día.
En 1860 la Reina Victoria de Inglaterra en una de sus visitas a Escocia
se interesó por ellos, prendada por su belleza, inteligencia
y fidelidad, llevándose un ejemplar, que pasó a ser parte
de los Royal Kennels.
Esta preferencia de la Reina, llevó en forma inmediata al Collie
a la popularidad, convirtiendo a la raza en poco tiempo en una de las
preferidas de la gente, en Inglaterra.
La popularidad que tomó fue inmensa y con el favor real, pasó
a la cúspide de la moda canina durante muchos años.
Pronto los criadores se ocuparon de estilizar y refinar su figura, la
que en pocos años fue evolucionando, sufriendo un increíble
cambio, al alargarse la cabeza, achicarse sus ojos, elevar la ubicación
de sus orejas y acrecentar aún más su hermoso pelaje.
Si bien el público en general asocia el color del Collie con
el de la archifamosa estrella del cine "Lassie" y llegó
a creer que este era el único color, como ya dijimos antes, el
color primitivo y más abundante, era el tricolor, es decir el
negro con toques marrones y manchas blancas en el cuello, patas y cola.
También lo eran los Blue-Merle, teniéndose recién
registro de un ejemplar dorado y blanco alrededor de 1870, este fue
el célebre Old Cockie de quien podemos decir que fue el origen
de todos los hermosos collies Sable and Merle (arena y blanco) que han
hecho la felicidad de tantos criadores y aficionados a la raza hasta
nuestros días. Su popularidad y la competencia entre criadores
hizo que se pagaran cifras increíbles para aquellas épocas
para un perro, llegando en 1882 un famoso criador, Mr, Megson a pagar
1.500 libras esterlinas por el ejemplar Ch. Ormskirk Esmerald.
No solo el Collie era una de las razas preferidas en Inglaterra, sino
que llegó a serlo también en USA, donde se llegó
a pagar 10 mil libras esterlinas por el Ch. Wlhaw Clinker, terrible
valor hoy en día, realmente increíble en esa época.
Los americanos se llevaron ejemplares ingleses de gran valía,
lo que junto a la labor de sus criadores, hizo que paulatinamente la
raza evolucionara superando netamente a la misma en su país de
origen.
Acerca del Collie
Sea por una elección apresurada o por una elección
razonada, el Collie no desilusiona.
Sus dueños no tendrán que "pagar" su extrema
belleza con gruesas sumas de peluquería o tolerar problemas de
comportamiento. Calmo, afectuoso, paciente, sabe dar prueba de dinamismo
y de agilidad; basta pedírselo. Por lo demás, entiende
todo y se adapta a cada ambiente.
La Personalidad
¿Es verdaderamente el más fiel de los perros?.
En los orígenes del film "Vuelve a casa Lassie" hay
un romance que narra la amistad entre un perro de pastor y un chico
escocés. Un perro de pastor en Escocia (pero también en
cualquier otro punto del suelo británico), no podía ser
otro que un Collie, término que desde siglos fue sinónimo
de perro pastor, antes de ser atribuido a una raza precisa.
En Gran Bretaña, el perro pastor ha evolucionado distinto que
en el resto de Europa. Privado en la práctica de su rol de protección
de los animales, de los depredadores (exterminados ya en el medioevo),
se especializó en vez como perro conductor.
En el continente, muchos perros pastores habían conservado hasta
fines del siglo XIX el aspecto y las dotes de defensores de los rebaños
y la declinación de métodos tradicionales de trabajo los
ha llevado a desempeñar el rol de guardia y defensa.
También en el cine encontramos llevada casi a la caricatura,
esta dicotomía entre el pastor alemán Rintintín
y el pastor Escocés Lassie; uno macho, otra hembra, todavía
para reforzar más la contraposición. Así, en Lassie
se concentran las cualidades "femeninas" del perro pastor,
en particular la dulzura y el apego a la familia de pertenencia.
Considerando también la elegancia de sus líneas y la opulencia
de su manto, la raza Collie tiene decididamente el "physique de
role". Si se tuviera que definir con una palabra el comportamiento
típico de un Collie, esta sería "sensibilidad".
Esta le permite sentirse muy cerca a su dueño, de comprender
todas sus emociones y hasta de anticiparse a sus intenciones y a sus
órdenes. Pero la sensibilidad no debe confundirse con una extrema
emotividad, aunque si se entiende bien que vive al lado de personas
con los nervios a flor de piel, el Collie absorberá y exteriorizará
tal nerviosismo.
En realidad este perro está dotado de mucho equilibrio y tranquilidad.
No es en absoluto un perro nervioso. Su fidelidad no se traduce en una
sumisión absoluta, que lo llevaría a estar pegado a las
piernas de su amo; es la fidelidad de un animal que ha desarrollado
precozmente relaciones muy vivas y sutiles con las personas con las
cuales vive. Esta indisoluble unión va acompañada por
una excelente sociabilidad, que le permite adaptarse rápidamente
a cualquier situación, pero tiene también un fondo de
desconfianza que puede hacer de él un buen guardián.
El Collie no es un perro de guardia, pero sí sabe avisar con
razón muy segura cuando ladra. También si se sobrevalorizan
sobre todo sus dotes de perro de familia, y aún de salón,
no debe ser olvidado que es capaz de ser dinámico y también
rústico. Sus reacciones son vivaces, sus aptitudes notables así
como su rapidez para absorber la educación. Se adapta a cualquier
rol y no es ficción cinematográfica!.
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